Septiembre 2022

NOTICIERO DE LA SALUD CON ERICK ESTRADA Y ALEJANDRA ATILANO

Octubre del 2022

EL AYUNO EN LA SALUD Y EN LA ENFERMEDAD
Etimológicamente ayuno viene del latín ieiunum; es decir vacío y significa no
comer, generalmente se entiende como la acción de suspender la ingesta de
alimentos sólidos y líquidos a excepción del agua natural.
En el sismo de septiembre de 1985 muchos adultos y niños quedaron bajo los
escombros durante varios días; decenas de ellos fueron rescatados con vida
después de verse obligados a ayunar, lo cual demostró que la especie humana
tiene mecanismos de sobrevivencia para resistir durante varios días la ausencia
de alimentos sólidos y líquidos; los sismos de las últimas décadas en varias
ciudades del mundo, evidencian la adaptación biológica de los humanos para
sobrevivir en condiciones de un ayuno forzado por varios días o semanas.
Quizá el ayuno más conocido es el de Jesús de Nazaret en el Monte de los Olivos
durante 40 días; en México, cada año, a finales de septiembre y por más de 2
mil años, algunos integrantes de las culturas Coras y Huicholes bajo la guía del
Shamán, el Marakame Cantador, realizan un ayuno total por 40 días; algunos de
ellos sólo consumen tortillas secadas al sol, verduras verdes y agua antes de
emprender una caminata de 900 kilómetros, los cuales recorren en siete días,
unos 130 kilómetros cada día, en silencio, en ayuno de verbo, desde la Sierra del
Nayar en el Estado de Nayarit, hasta El Estado de San Luís Potosí, en la región
árida de Real de Catorce, donde crece una planta de la familia de las cactáceas
conocida como Jícuri sagrado, el cual consumen para comunicarse con los dioses
de la religión Cora y Huichola; en el Valle de México se le conoce en náhuatl
como péyotl y en español peyote.
En la cultura mexica había especialistas de la medicina conocidos como Grandes
Ayunadores, los Ueueintin Mozauhque, los cuales, según nos informa Fray
Toribio de Benavente, conocido como el Fraile Motolinía, eran ministros de los
templos que siempre ayunaban antes de las ceremonias importantes, por
períodos de diez, veinte, cuarenta y hasta ochenta días; a estos ayunadores,
relata Motolinía, se les aparecían los Dioses y por medio de ellos se

comunicaban con los gobernantes y con el pueblo, haciéndoles saber sus
mandatos.
En varios monasterios europeos todo el personal practica el ayuno de alimentos
sólidos dos días por semana, generalmente los martes y los viernes y ésos dos
días sólo consumen agua e infusiones de plantas medicinales, una tradición de
más de mil años, la cual está permeando en las sociedades urbanas actuales,
como la británica de Londres, en donde miles de familias han ido adoptando la
costumbre de ayunar los martes y los viernes de cada semana, consumiendo
sólo agua e infusiones medicinales sin endulzantes, con el fin de evitar y/o
controlar el sobrepeso y la obesidad; y lo han logrado.
Nos podemos dar cuenta a través de la historia, cómo el ayuno se ha usado
como una herramienta con fines políticos del cual Gandhi ha sido el más
sobresaliente, aunque predomina el ayuno con fines religiosos o espirituales:
para reencontrarnos con nuestra divinidad interior o con nuestro propio ser.
El ayuno se aplica actualmente con fines curativos en varias clínicas naturistas
en todo el mundo con excelentes resultados; se trata de una técnica radical de
alta eficacia médica que frecuentemente se aplica en los hospitales de alta
especialidad, después de practicar una cirugía compleja que implicó la
extracción de algún órgano; fuera de los hospitales, los efectos positivos del
ayuno en el organismo humano, se aprovecha actualmente con fines de belleza
y estética.
La mayoría de las especies animales recurren a este método para recuperar la
salud, en su medio natural y obedeciendo a su propia biología, al sentirse
enfermos, simplemente se abstienen de comer; por homeostasis se concentran
todos los recursos del organismo en recuperar la salud; también, es muy
frecuente observar el ayuno en nuestras mascotas cuando al enfermarse, uno
de los primeros síntomas que notamos, es que dejan de comer.
La técnica del ayuno se lleva a cabo simplemente dejando de comer por un
periodo de horas, días o hasta semanas, dependiendo del problema de salud
que se desee corregir; sin embargo, debemos tomar algunas consideraciones y
precauciones, para que nuestra experiencia y resultados con el ayuno sean los
deseados.

Es recomendable prepararse física y emocionalmente para el ayuno, el mínimo
de preparación es con una dieta previa de sólo vegetales, por lo menos un día
antes; debemos considerar nuestra edad, peso y los trastornos de salud que
deseamos corregir, para decidir la duración del nuestro ayuno; es recomendable
una supervisión médica, con un especialista que tenga afinidad por estas
técnicas para que revise nuestra presión arterial, ritmo cardiaco y las variables
que considere pertinentes.
Debemos asegurarnos de tomar suficiente agua, de 2 a 3 litros cada día;
también es recomendable planear una rutina para seguir durante nuestro
ayuno, para mantener nuestra mente distraída de los alimentos y que podamos
lograr la meta: un día, dos, cuatro, o una semana; dentro de esta planeación
deben considerarse los menús que tomaremos para salir del ayuno de manera
segura.
Hay que considerar, que durante el ayuno, podemos tener varios síntomas
como: dolor de cabeza, mareos, náuseas, o verse acrecentados los síntomas de
nuestras enfermedades, su intensidad y duración dependerá de que tan
intoxicado se encuentra nuestro organismo, pero conforme el cuerpo se va
limpiando de toxinas, estos síntomas se irán desvaneciendo y de la misma
manera poco a poco empezaremos a sentir una energía parecida a nuestros
años mozos, tendremos más claridad de pensamiento, nuestros sentidos se
verán agudizados y empezaremos a experimentar paz y tranquilidad como
nunca antes.
¿Pero qué es lo que ocurre en nuestro cuerpo cuando ayunamos?
Se acelera el proceso por el cual la célula descompone proteínas viejas, dañadas
o anormales y otras sustancias de desecho en su citoplasma; de la misma forma
que ocurre cuando de manera natural ayunamos al dormir. Pero cuando
ayunamos por periodos prolongados, mas allá de tiempo que lo hacemos al
dormir, nuestro cuerpo entra en un periodo intenso de auto curación y
regeneración, que le permite a este, reparar los daños ocasionados por diversas
causas a su ADN y dar paso al rejuvenecimiento de las nuevas células que se
forman constantemente.

Cada vez más especialistas en este tipo de técnicas, plantean la hipótesis de la
curación del cáncer, pues al ayunar, de la misma forma que empieza a
consumirse de manera ordenada la grasa que nuestro organismo tiene de más,
tanto debajo de la piel como en nuestros órganos, también los tumores
cancerosos son consumidos durante el ayuno, mediante la acción de los
linfocitos, de un sistema inmunológico muy estimulado por el ayuno.
Sugerimos profundizar e investigar científicamente los procesos y mecanismos
más a detalle de lo sucedido durante los ayunos, considerando su empleo de
acuerdo a las necesidades de cada persona; en aras de hacerlo mas accesible
socialmente, se ha puesto de moda algunas variantes llamados ayunos
intermitentes, e incluso mono dietas, con el fin de alcanzar algunos beneficios
que da el ayuno pero con esfuerzos mucho menores; en la India son
tradicionales las monodietas como los “ayunos” de sólo mango y agua por una o
más semanas; muchas personas que practican la dieta vegetariana,
frecuentemente hacen “ayunos” a base de monodietas de alguna fruta más
agua por una semana cada mes.
La paleontología y la genómica nos muestran el sustento biológico, a través de
una serie de mutaciones genéticas, las cuales ocurrieron hace 16 millones de
años entre los primates, las cuales permitieron una muy activa transformación
de los azúcares de las frutas en grasa, lo cual ocurre en el hígado y permite el
almacenamiento de grandes cantidades de energía en un muy extenso tejido
graso bajo la piel: los azúcares se transforman en el hígado en ácidos grasos y se
organizan de tres en tres y por ello se llaman triglicéridos y ésa es la energía
disponible durante los ayunos de una, dos o seis semanas.