Agosto 2022

NOTICIERO DE LA SALUD CON ERICK ESTRADA Y ALEJANDRA ATILANO

 

CÓMO EVITAR EL ENVEJECIMIENTO PREMATURO


Los seres humanos siempre han buscado los ingredientes de la eterna juventud,
la cual nunca ha existido, ni existirá; pero, los científicos de los institutos de
Medicina Genómica han determinado que los humanos pueden vivir en
promedio 120 años; sin embargo, en el Noticiero anterior dimos a conocer los
datos del INEGI: la esperanza de vida de los mexicanos se redujo de los 75 a los
71 años, atribuyéndolo al covid-19; nosotros tenemos como hipótesis que ésa
reducción se debió al aumento en el consumo de los alimentos chatarra,
conocidos en Europa como alimentos basura, lo cual incrementó el sobre peso y
la obesidad en niños y jóvenes, según cifras de la Secretaría de Salud Federal.
Los especialistas de la Medicina Genómica consideran que la salud de los
humanos depende 20% de la genética individual que cada humano hereda de
sus ancestros y que el otro 80% depende del estilo de vida; también nos dan a
conocer que las enfermedades no se heredan, pero los genes de las
enfermedades sí los heredamos de nuestros padres; es decir, la diabetes no se
hereda, pero todos los genes de dicha enfermedad sí; de manera figurada
podemos decir que heredamos la “pistola”, pero nadie la ha disparado, sólo el
estilo de vida va a “disparar”, a encender los genes para el desarrollo de las
enfermedades por las cuales murieron nuestros abuelos; la condena de padecer
diabetes, dependerá de una dieta rica en azúcares y a la falta de ejercicio; así
que si en las nuevas generaciones se educa con una dieta vegetariana y
ejercicio, nunca desarrollará la diabetes, aunque toda su parentela la haya
padecido en las generaciones anteriores.
En nuestras manos está atrasar el envejecimiento, pues el 80% depende del
estilo de vida y la alimentación es el aspecto más importante, pues es el
combustible de la maquinaria humana y después de cientos de investigaciones
en varias partes del mundo; incluidas decenas de ellas hechas en nuestros
laboratorios, llegamos a la conclusión de que la especie humana es herbívora y
que el cerebro inteligente se desarrolló con una dieta vegetariana basada sólo
en plantas frescas; este es el tema de nuestro libro más reciente: El Modelo
Herbívoro, la alimentación ideal de Homo sapiens, Estrada, 2019.

Hace 10 mil años, con el invento de la agricultura, la ganadería y el uso del fuego
para cocinar, los humanos fueron la única especie que resolvió cómo conseguir
alimentos para cada día y de paso, decidió cambiar el modelo alimenticio
genéticamente determinado como herbívoro y, culturalmente, decidió volverse
omnívoro: la carne cruda no la puede ni masticar, ni desgarrar la piel de ningún
animal, pues tiene mandíbulas de herbívoro sin colmillos desarrollados como los
carnívoros, tampoco puede digerir la carne cruda, pero al cocinar se vuelve
suave y así sí la puede masticar y digerir sólo parcialmente; por eso sus
evacuaciones sólidas son pestilentes y por consumir alimentos de origen animal,
al menos el 35% de las poblaciones humanas desarrollan más de 200 tipos de
cáncer como ocurre en México, según múltiples publicaciones del Instituto
Nacional de Cancerología de México.
El consumo de grandes cantidades de carbohidratos proveniente de los
cereales, fueron los proveedores de la energía necesaria para el desarrollo de
las grandes civilizaciones; pero, nosotros como especie nómada, luego
agricultora y constructora de grandes pirámides y palacios, se volvió sedentaria;
y ahora, 10 mil años después, la recomendación científica es: no consuma
cereales, a menos que vaya 6 horas al gimnasio cada día o trabaje como
agricultor o albañil todo el día, y por ello las sociedades actuales, bajo el modelo
alimenticio omnívoro, que no corresponde a la especie humana, es la causa de
que más del 90% de las poblaciones humanas vivan enfermas y padezcan
hipertensión, sobre peso, obesidad, diabetes, cáncer e infartos cardíacos y
cerebrales; la Secretaría de Salud de México, a través del Instituto Nacional de
Salud Pública nos informa que en México es el 93% de población enferma y que
el 80% tiene las arterias del corazón parcialmente tapadas con grasa de origen
animal, principalmente de los lácteos.
La eterna juventud no existe, pero sí podemos retrasar el envejecimiento:
1.- La alimentación de cada día para una persona de 60 kilos, debe de ser
vegetariana estricta y sólo a base de plantas crudas, frescas y orgánicas; al
menos 10 Frutas diferentes: tres platos de 300 gramos; al menos 10 Verduras
diferentes: también tres platos de 300 gramos; Frutas y Verduras son la fuente
de azúcares, vitaminas, minerales, antioxidantes, enzimas digestivas, etc.; la
fuente de proteínas y grasas son las semillas oleaginosas como ajonjolí, linaza,
chía, nueces de la india y de castilla, almendras, semillas de girasol, calabaza,

piñones, pistaches, cacahuates, avellanas, macadamia, cacao y se recomienda
consumir a diario uno o dos aguacates por ser una fuente muy rica en grasas
indispensables para los humanos como los ácidos grasos omega 3, 6 y 9.
Se vuelve muy importante evitar el consumo de todos los alimentos industriales
que traigan un sello de “peligrosidad” o más: alto en calorías, alto en azúcares,
alto en sodio, alto en grasas saturadas, alto en grasas trans, contiene cafeína
riesgoso en niños y contiene edulcorantes artificiales riesgosos en los niños: un
sello: peligroso; dos sellos muy peligroso; los refrescos y galletas más
consumidos por los niños traen cuatro sellos.
2.- Ejercicio físico: al menos 90 minutos cada día y de preferencia aeróbico;
como caminar a paso rápido, bicicleta, natación, trotar y el uso de aparatos en
un gimnasio sólo bajo la asesoría de un experto; genéticamente somos
nómadas, diseñados para caminar o trotar de 10 a 30 kilómetros cada día; y con
el ejercicio sudar al menos un litro, indispensable para expulsar las sales tóxicas;
pues si no sudamos la sal excedente cada día, aumenta la retención de líquidos
y poco a poco nos volveremos hipertensos; así que nunca se debe adicionar sal a
los alimentos, pues todos ellos ya la contienen de manera natural.
3.- Somos solares: los humanos somos una especie solar, todos los días
fabricamos vitamina D en la piel usando el colesterol como materia prima,
colesterol que se fabrica en el hígado durante las noches, como corresponde a
una especie herbívora; éste es el efecto del sol en la piel humana, pero ahora,
con el adelgazamiento de la capa de ozono en la atmósfera, es peligroso para
los citadinos asolearse al medio día y por ello ahora la recomendación es
hacerlo durante la mañana de 7 a 9 y en la tarde de 5 a 7, pues después de las
10 de la mañana se comienza a incrementar la radiación ultravioleta, que es la
que produce las quemaduras y cáncer de piel en los citadinos; con la gente de
campo como los agricultores o los lancheros que se asolean 12 horas al día,
desde el año de edad han desarrollado adaptación con una piel tostada por el
sol.
Todas las células de los glóbulos blancos, que constituyen la parte más
importante del sistema inmunológico, el sistema de las defensas, todas tienen
receptores para la vitamina D, para funcionar correctamente, ayudando a
eliminar células cancerosas, virus, bacterias y hongos patógenos.

4.- Control del estrés: El estilo de vida citadino, siempre con prisas, produce
mucho estrés, por lo que se hace necesario, de manera indispensable, cada día,
la práctica de alguna técnica para el control del estrés como la Meditación, la
yoga, el tai chi o cualquier otra; nosotros recomendamos la Meditación de la Luz
(la Técnica está en el canal de YouTube Noticiero de la Salud con Erick Estrada
con el nombre de Meditación Chamánica)
5.- El Sueño: los niños requieren dormir 14 horas, las mujeres 9 y los hombres 8
horas cada noche; es la recomendación de los expertos en Ciclos Circadianos;
dormir es indispensable porque el desgaste del cerebro que implica vivir cada
día, produce restos de proteínas y carbohidratos, llamados péptidos beta
amiloides; ésa “basura” se debe retirar cada noche durante el sueño; de no
hacerlo, se acumularán y ésas sustancias de desecho provocarán poco a poco la
pérdida de memoria y un envejecimiento prematuro del cerebro y lagunas
mentales.
En conclusión: cada uno de nosotros deberíamos de vivir saludables al menos
100 años y sin enfermarse, desarrollando un estilo de vida en armonía con
nosotros mismos y con nuestro entorno.